Lecciones de COVID-19 en el contexto de las enfermedades infecciosas en América Latina

19 de marzo, 2020

En esta serie de artículos, me centraré en los desafíos que enfrentan Colombia y otros países latinoamericanos en el diagnóstico, la vigilancia y el tratamiento de diferentes enfermedades. Destaco la posible adaptación de tecnologías, servicios y políticas para resolver estos problemas de salud pública. Es necesario estimar la carga de estos problemas de salud, no solo para determinar las prioridades para futuras investigaciones, sino también para que los sistemas de salud tomen medidas para reducirlos.

Actualmente, el mundo vigila lo que está sucediendo sobre la pandemia causada por el nuevo coronavirus. Millones de personas podrían morir, especialmente en países pobres, si se le permite propagarse sin control. Hasta ahora, América Latina sobrelleva el comienzo de la curva del brote. Pronto, se revelará cómo se propagará el virus en comparación con los territorios asiáticos y europeos.

 

La tasa de mortalidad en América Latina podría verse intensificada por los desafíos locales de salud. Incluyendo la falta de camas de hospital, unidades de cuidados intensivos al borde del colapso, diagnóstico centralizado y una docena de enfermedades infecciosas desatendidas.

Sin embargo, los países latinoamericanos han tenido una experiencia diferente frente a las enfermedades infecciosas en comparación con la UE y los EE. UU, como chikungunya (2016), zika (2017) y sarampión (2018-2019). Además, los encargados de formular políticas para la contención de COVID-19 tuvieron tiempo de reflexionar sobre medidas exitosas en algunos países del este, en contraste con la lenta implementación en la UE y los EE. UU. En este punto, hemos aprendido lo siguiente:

 

1a lección

Los principales formuladores de políticas van en la dirección correcta rodeándose de epidemiólogos expertos. Buscan privilegiar la salud de los ciudadanos sobre el sector económico. La mayor ofensiva es la cuarentena, que priva a muchos de los medios de vida. Pero busca mitigar la carga del sistema de salud. Este último, en muchos casos en América Latina, estaba al borde del colapso antes de la llegada de la pandemia.

 

2a lección

El papel fundamental que la ciencia y la tecnología cumplen para atender emergencias. Ambos son vitales para estudiar agentes infecciosos, desarrollar mejores métodos de diagnóstico y controlar brotes. La evidencia científica guía a los gobiernos a tomar las mejores decisiones. Bajo la cuarentena, con la intención de reducir las tasas de infección, la ciencia y la tecnología permiten a las personas continuar haciendo su trabajo desde casa y permiten a los cuidadores controlar a sus pacientes por telemedicina.

 

3a lección

El poder de la educación y los medios para valorar la contribución de la ciencia y la tecnología en la resolución de problemas vitales. Necesitamos fortalecer el intercambio de conocimiento entre los expertos y la sociedad en general. Traer debates sobre los problemas de salud actuales, su origen, implicaciones y las formas de mejorarlo. Una población mejor educada es consciente de la importancia de adoptar las medidas requeridas.

 

4a lección

Trayendo discusiones sobre lo que sucedería en países que están privatizando la salud durante décadas. En este caso, la ausencia de sistemas sólidos de salud pública impacta no solo a los menos favorecidos sino a toda la población. El presidente francés expresó recientemente: ‘lo que esta pandemia está mostrando es que la atención médica gratuita, sin tener en cuenta los ingresos o la profesión, nuestro estado de bienestar, no son costos ni cargas, sino activos valiosos (…) estos son bienes y servicios que deben protegerse del leyes del mercado’.

 

¿Qué viene después?

Idealmente, las decisiones políticas efectivas conducirán al control no solo de COVID-19, sino también de enfermedades infecciosas endémicas. Estas enfermedades que se encuentran regularmente entre personas en ciertas áreas, como el dengue y la malaria, han recibido una atención notable. Solo por dengue, la carga económica en las Américas podría ser de alrededor de $ 4 mil millones de dólares por año. Es importante destacar que, a partir de 2019, más de 120 países en todo el mundo sufren el mayor brote de dengue jamás reportado. Pero las pérdidas de vidas han estado alrededor de una tasa tolerable en la última década debido a un aumento en la investigación, el desarrollo y las estrategias que impactan positivamente en el manejo de la enfermedad. Por lo tanto, la nueva pandemia podría intensificarse por enfermedades infecciosas endémicas, pero la determinación gubernamental es clave para disminuir la carga y contribuir al progreso de las ciencias médicas.

La innovación rápida y efectiva podría generar soluciones en diagnóstico, vigilancia y terapéutica de una docena de enfermedades infecciosas desatendidas. Estas enfermedades no reciben tanta atención como otras, sin embargo, afectan a billones de personas y cuestan billones de dólares cada año en 149 países tropicales y subtropicales. Resolver este problema requiere un nuevo modelo económico en el que cada país contribuya a los costos y proporcione una base económica para estos desarrollos.

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